MANIFIESTO 29-N
Ciudadanos y ciudadanas de la Provincia de Teruel, turolenses, ¡sed bienvenidos!

         Nunca una provincia se ha paralizado para exigir un trato justo; quizá, a ninguna le ha hecho falta.

         No anda muy lejana la fecha de aquel exultante 1 de diciembre. Nacía entonces un tiempo de esperanza e ilusión, que parecía alejar el designio fatalista que pesaba sobre la esta provincia. Aún suenan las campanas y el pitido de los trenes que cobijaron aquellos largos minutos de jubiloso silencio. Cómo suena aún, y lo vivimos con un escalofrío, el estruendo implacable de los tambores del 6 de febrero, amparando a los niños -¡pobres niños los de esta tierra, condenados ya desde la cuna a un inevitable exilio!- que, portaban orgullosos los nombres de todos los pueblos turolenses, recordándonos así, que ellos también existían. Aquel día, esta provincia vivió los momentos más intensos y emotivos de su historia reciente. Las reivindicaciones parecían justas y lo que empezó a conocerse como algo anecdótico, acabó significando para todo el país el emblema de una España interior, profunda y despoblada, que se desperezará de su resignado letargo para emprender un camino sin retorno. La iniciativa, acogida con simpatía por la mayoría,  no dejó de suscitar cierta incomodidad en las esferas del poder, sorprendidas y molestas de que, de repente tan pocos chilláramos tanto.

         Y así llegamos al día de hoy, 29 de noviembre; queda detrás el esfuerzo titánico, cotidiano y anónimo de mucha gente entregada y generosa. Pero…se acabó la paciencia. Se nos ha ignorado y humillado.

         No hace mucho, los ciudadanos de esta provincia refrendábamos con más de cien mil firmas la demanda de un trato justo por parte de las Administraciones para atajar el grave problema de la despoblación. Se solicita un Plan Especial Inversor acorde con el Pacto por Teruel suscrito en marzo por los partidos concurrentes a las Elecciones Generales. La respuesta cayó como un mazazo; el Proyecto de Presupuestos Generales del Estado para el año 2001 no contemplaba siquiera los mínimos que los agentes sociales consideraban imprescindibles.

         Ante esta grave situación no caben tibias respuestas. Tenemos más de diez mil millones de razones para elevar un grito de rabia y protesta. Hartos ya de estar hartos paralizamos hoy la provincia para demandar una vez más lo que día a día hemos venido solicitando: reforma de las infraestructuras viarias, atención a las necesidades hidráulicas, mejora de los servicios educativos y sanitarios, creación de un Fondo Especial para Teruel satisfactorio, agilización de los proyectos contemplados en el Plan de la Minería, diseño de una política de urgencia en empleo y viviendas…

         La medida de fuerza que hoy llevamos a cabo no es grata a nadie. Sólo la extrema necesidad - y la nuestra lo es- así lo ha aconsejado. La Coordinadora “Teruel Existe” y los sindicatos convocantes (UGT,CCOO, USO, CSI/CSIF, ASAJA y UAGA COAG), agradecen el sacrificio económico y personal de los ciudadanos que han secundado el paro. Porque a otros, la “existencia” les viene regalada por decreto, a nosotros nos cuesta un suplemento.

         Esta es nuestra manera contundente de expresar que no queremos seguir siendo unos ciudadanos de 3ª relegados al furgón de cola de un tren en vía muerta ¡Nos  negamos a emigrar a la fuerza! ¡Aquí sí que sabemos lo que son los trasvases, primero nos quitaron la energía, luego se nos desposeyó de muchos de nuestros recursos, más tarde se alejaron manos trabajadoras y mentes ilustres, y ahora serán los jóvenes los que deban buscar espacios más gratos para desarrollarse.

 Es bueno que podamos oír el silencio, tan preciado en este tiempo convulsionado que nos ha tocado vivir, pero…queremos un silencio que sepa  a paz, a sosiego y no a muerte. De seguir así, habitaremos un territorio fantasmal y desolado, donde ni siquiera nos quedará el consuelo de haber sido nombrados especia protegida en vías de extinción.

 Y…que tome buena nota la Administración de nuestra Comunidad, porque…si queremos existir para España, también queremos hacerlo para Aragón.

 ¡Turolenses! pidamos lo que nos corresponde. No más que nadie, pero tampoco menos. Desafiemos el malditismo que siempre ha planeado sobre nosotros. Gritemos a los cuatro vientos que 
 

Teruel, ¡existe!